miércoles, 13 de junio de 2012


Más de 215 millones de niños en todo el mundo trabajan para sobrevivir

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) denuncia que la explotación de
mayores de 15 años ha aumentado desde 2008

Por: ALVARO CALLEJA

Unos 215 millones de niños siguen siendo víctimas del trabajo infantil en todo el mundo. De éstos, 153 millones tienen entre 5 y 14 años, y de ellos 53 millones realizan labores catalogadas como «peligrosas».

Según el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dichas cifras reflejan entre
2000 y 2008 un descenso de un 30% en las peores formas de explotación infantil entre
menores de 15 años. Sin embargo, el ritmo de caída se hace menos intenso entre 2004 y 2008, según denuncia la OIT. «La crisis afecta a los niños», afirma Joaquín Nieto, responsable de esta organización en España. Mientras que el trabajo infantil entre las niñas se ha visto reducido considerablemente, las labores peligrosas entre los jóvenes de 15 a 17 años han aumentado desde 2008.

Algunas «peores formas de trabajo» que hoy día sufren casi diez millones de niños son la lucha
militar en guerras, la trata de menores, la prostitución o el uso e infantes como «correos de la droga». Además, otras labores calificadas como «peores» son la esclavitud, la servidumbre (en la que están sumergidos casi 6 millones de muchachos), el trabajo forzoso u obligatorio, la pornografía o el uso de infantes como peones de labores en la que su salud o su seguridad corren peligro. De todos los niños involucrados en estas formas de trabajo, el 90 por ciento están dedicados a la realización de «trabajos peligrosos». Los convenios internacionales, como primera medida para paliar esta lacra, reclaman que ningún niño menor de 18 años pueda dedicarse a dichas ocupaciones.

Mientras, el trabajo «doméstico», predominante en las zonas rurales o economías informales, afecta a 15,5 millones de menores, la mayoría de ellos niñas sin posibilidad de alfabetización.

Educación para salir de la pobreza
En este sentido, la educación de convierte en un factor clave para erradicar el trabajo infantil. Tal y como sugiere el informe de la OIT, «al privar a los niños de que se eduquen y se formen, se les condena a permanecer sin calificación alguna y, por tanto, se perpetúa la pobreza en la sociedad». Según la organización, solo seis de cada diez Estados que han establecido la edad mínima laboral y la edad máxima escolar han armonizado estas dos situaciones. En muchos países, por tanto, se comienza a trabajar antes de haber terminado los estudios.

De los 163 Estados miembros que han ratificado el Convenio de la OIT número 138 -que establece la edad mínima laboral-, 73 países han implantado el mínimo en 15 años, 41 en 16 años y 49 en 14 años. Aunque las medidas legislativas contra los trabajos peligrosos, la trata infantil, la explotación sexual o el reclutamiento de los niños soldado (no así su reinserción social) han aumentado en muchos países, la OIT considera que aún queda mucho por conseguir. Según el director general de esta entidad, Juan Somavia, «no hay lugar para la complacencia cuando 215 millones de niños siguen trabajando para sobrevivir».



Zonas geográficas
El mayor grupo de niños explotados laboralmente se halla en Asia y el Pacífico (113,6 millones), seguida por África Subsahariana (65,1 millones) y América Latina y Caribe (14,1 millones). En términos relativos, el trabajo infantil es más frecuente en África, donde trabajan uno de cada cuatro niños y adolescentes, frente a los uno de cada ocho que lo hacen en la zona asiática. El 60% de todo el trabajo infantil se desarrolla en el campo.

Pese al gran número de países que han ratificado los convenios de la OIT, una gran parte de la población mundial no puede beneficiarse de ellos, ya que algunos de los países más poblados no los han ratificado. Por su parte, según señala Joaquín Nieto, «en los países industrializados se ha conseguido erradicar prácticamente la explotación laboral en menores de 15 años», ya que «las multinacionales han reducido sensiblemente» el trabajo infantil.

Historias de dolor y esperanza

- En los estados indios de Tamil Nadu y Madhya Pradesh, los sindicatos y sus afiliados rurales
aplican el concepto de «pueblos exentos de trabajo infantil», mediante el diálogo con las autoridades y los empleadores locales.

- Mauricio es el ejemplo de país en el que los avances en acceso a la educación combinados con una buena cobertura de la seguridad social han permitido un notable descenso del trabajo infantil. El país ha conseguido una tasa de escolarización primaria de un 95%, y de un 75% en secundaria. El Gobierno ha invertido de forma masiva en educación y protección social.
- En Qatar, las medidas legislativas han permitido acabar con la trata de niños utilizados para ser jinetes. Antes, unos 250 niños de entre 6 y 13 años eran empleados en carreras de camellos, con el riesgo de sufrir graves heridas. Ahora, con una nueva ley promulgada en 2005, el Gobierno ha comenzado a fabricar robots para sustituir a los jinetes. Estas máquinas se han hecho tan populares que han empezado a ser adquiridas por los Emiratos Árabes, Kuwait y Omán.
- La publicación de «Una evaluación rápida sobre el trabajo en condiciones de servidumbre en
Afganistán» revela que una mayoría de los trabajadores de los hornos de ladrillo encuestados son niños de menos de 18 años, de los cuales la mitad son menores de 14. La mayoría de los niños comienza a trabajar con 7 u ocho años, y el 80% de los mayores de 9 años empiezan a hacerlo para ayudar a sus familias. El informe demuestra que las personas de los hornos de ladrillo están bajo la condición de servidumbre por deudas, debido a la necesidad de muchas familias de pagar cuidados médicos, casamientos o funerales.
- Después de recibir 155 quejas por reclutamiento de menores y por trabajos forzosos militares
destinados a menores, en Myanmar (antes Birmania) se dio de baja a 208 niños-soldado, y se
iniciaron acciones contra los responsables del reclutamiento de menores.

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